Legado

16 ago. 2011


Legado
Se desintegró tu ser
allá donde el estruendo
pulveriza sus silencios.
Pero queda tu viviente escritura
como una elocuente lámpara.

LIVIO GÓMEZ, a un año de tu partida.
Hoy te decimos que tu recuerdo permanecerá siempre en nuestras vidas.
De: Luisa, Ximena, Fernando, Bruno, Adrián, Amaru, Gilbert y María

16-08-2010                                                                                 16-08-2011

Abril, mes de las letras

17 abr. 2011

Panel exhibido en la Casa Zela, junto con otros poetas tacneños y tacneñistas, a iniciativa de la Municipalidad Provincial de Tacna, que al celebrarse el Mes de las Letras,  ha anunciado importantes acciones para fomentar la cultura.

LIVIO GÓMEZ: POETA Y ACADÉMICO NUESTRO, por Filomeno Zubieta Núñez

31 oct. 2010

Hace algunas semanas, el profesor Filomeno Zubieta Núñez se contactó conmigo para contarme que estaba escribiendo un artículo sobre mi padre y solicitarme algunos datos.

El artículo será publicado en la AEPA, la Revista Cultural de Ancash, de la Asociación de Escritores y Poetas de Ancash, y también lo reproduzco aquí, junto con mi especial agradecimiento por este homenaje.


LIVIO GÓMEZ: POETA Y ACADÉMICO NUESTRO
Filomeno Zubieta Núñez (*)

Hace poco nos sorprendió una ingrata noticia: el fallecimiento del poeta LIVIO GÓMEZ FLORES. No se trata de un poeta más, se trata de un personaje muy cercano a nosotros los ancashinos. Es uno de los nuestros. Es de la provincia de Bolognesi, del distrito Abelardo Pardo Lezameta, de Llaclla.

En el entorno ancashino es poco o nada conocido, salvo entre los intelectuales, los literatos. Nadie es profeta en su tierra, reza un dicho, y éste se ajusta muy bien a Livio Gómez. Si bien en el mundillo literario limeño gozaba de buena reputación, fue en Tacna donde se realizó plenamente y brindó a esta tierra y a su gente, lo mejor de su intelecto, de sus servicios, de su producción, de su cariño.

1. Llaclla la cuna del poeta
Llaclla es un pueblito de clima primaveral los 365 días del año, a orillas del río Pativilca. Sus tierras cubiertas de frutales, alfalfares y sembríos propios de un vallecito bastante cerrado, con ganado vacuno y caballos de soberbia estampa, acoge a gentes extrovertidas y muy calurosas. Está al sur del distrito de Chiquián, entre Gorgorillo, Canis, Ticllos, Cuspón y Tauripón. Es la capital del distrito Abelardo Pardo Lezameta. Allí nació Livio Gómez Flores el 14 de enero de 1933, en el hogar formado por don Gregorio Gómez y doña Nicerata Flores Moreno.

Es en estas tierras donde pasó sus primeros diez años en el calor de la familia, diez años entre papagayos y chihuillos, entre guayabos y nísperos, entre el río Pativilca y los baños termales, diez años que inspirarían y encaminarían un futuro de poeta y cariño a la tierra, a la tierra de la residencia.

2. La formación del poeta
La búsqueda de mejoras para sus hijos decide al matrimonio Gómez-Flores trasladar su residencia a Lima. Aquí, acorde con la cercanía al domicilio familiar, cursa la educación primaria en la Escuela República de Colombia (1943-1944), el Colegio de Santo Toribio (1945), la Escuela Municipal de Chosica (1946-1947) y una escuela nocturna (1948). Trabajador desde jovenzuelo, sigue la educación secundaria en las secciones nocturnas del Colegio Nacional Alfonso Ugarte (1949), el Colegio Nacional de Chosica (1950-1951) y la Gran Unidad Escolar Ricardo Bentín (1952-1953).

En 1955 ingresa a la Pontificia Universidad Católica del Perú, estudia en la Facultad de Letras (1955, 1957-1960) y en la Facultad de Educación (1968-1969).

Es desde aquellos años de estudiante que, a mérito de su participación en eventos poéticos, se hizo acreedor a una serie de premios: Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales de la Universidad Católica en 1959; Mención Honrosa en el Concurso “El Poeta joven del Perú” 1960, con su Infancia del olvido, (el Primer Premio lo compartieron Javier Heraud y César Calvo); Primer Premio de Poesía en los Juegos Florales Universitarios 1968, organizados por la Universidad Nacional de Educación, La Cantuta; Premio “El Mejor Poeta Chalaco” 1968 de la Casa de la Cultura del Callao; Mención Honrosa del Premio Nacional de Poesía “José María Eguren”1969; Mención Honrosa del Premio Nacional de Poesía “José Santos Chocano” en 1971; Primer Puesto en los I Juegos Florales "Guillermo Robles Gonzales" 1991 (compartido con Arlindo Luciano Guillermo de Huánuco); entre otros.

En forma paralela a sus estudios trabaja, en el Banco Wiesse (1952-1955), el Banco de la Unión (1956-1964) y luego en la Universidad Nacional Agraria (primero como ayudante de la cátedra de castellano en la Facultad de Ciencias Sociales y luego en su Escuela de Peritos). Es precisamente de esta Universidad que, gracias a su destacado desempeño, es enviado a las Escuelas de Peritos Agrícolas de Huancayo (VIII-1965), Urubamba (IV-1966) y Tacna (VIII-1966). En Lima administra la revista Amaru, de abril a diciembre de 1968 y ejerce la docencia en el Colegio Hans Christian Andersen y la Academia Brown, hasta julio de 1970.

Hasta 1970, en que con intervalos radica en Lima, participa de las actividades literarias con los jóvenes de la Generación del 60: Arturo Corcuera, Javier Heraud, César Calvo, Rodolfo Hinostroza, Antonio Cisneros, Marco Martos, Winston Orrillo, Juan Ojeda, Luis Hernández, entre otros.

3. Tacna la patria adoptiva
Desde 1966 empieza su íntima relación con Tacna y su vida cultural, en 1970 se concretiza su residencia fija en esta tierra que adopta como suya. A partir de agosto de 1970, en las páginas de Correo, va publicando sus composiciones en verso y prosa. Entre abril de 1971 y agosto de 1976 ejerce la docencia en la Escuela de Peritos Agrícolas. Regulariza su situación profesional con la obtención del grado de Bachiller en Educación (6-II-1976) y título de Licenciado en Educación Básica Regular (16-II-1976) en la Pontificia Universidad Católica del Perú. En esta ciudad, también, da vida a una de las revistas más importantes: In Terris, que circula hasta 1978; sobre ella nos dice Jesús Cabel:
“En febrero de 1967 en Tacna, el infatigable poeta Livio Gómez, lanzará su In Terris, revista cultural de la Escuela de Peritos Agrícolas de Tacna. Después de las dos primeras entregas, mantendrá su independencia y difundirá poemas de Javier Sologuren, Francisco Carrillo, Alejandro Romualdo, Washington Delgado, Arturo Corcuera, Reynaldo Naranjo, Winston Orrillo, Cecilia Bustamante y otros” (1).
Aquí formó hogar con doña Luisa Valente y tuvo a sus hijos Ximena y Fernando. Su hija, una reconocida Ingeniero de Sistemas, creó un blog para divulgar la obra del poeta (2).

Ingresa a la cátedra universitaria, en la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Tacna, hoy Jorge Basadre Grohmann, desde donde brindará lo mejor de su intelecto. Aquí edita la revista Contexto, entre 1977 y 1980. En fin, alentó publicaciones diversas, era un promotor cultural por excelencia. En los últimos años participó en la Revista Ciencia & Desarrollo del Consejo de Coordinación de Investigación de la Universidad Nacional de Tacna, del que fue su revisor ortográfico.

En la vida universitaria privilegió lo académico, aceptando pocos cargos como el de Secretario General de la Universidad, en tres períodos rectorales.

Luego de cesar en el servicio docente, en el marco de una ceremonia especial fue distinguido como Profesor Emérito de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann de Tacna.

4. Las obras del poeta
La producción literaria de Livio Gómez Flores es vasta, está conformada por ensayos, comentarios, prólogos a libros y, fundamentalmente poesías.

Entre sus principales obras, la mayoría poéticas, mencionamos:

Infancia del olvido (Lima, 1960, Cuadernos del Hontanar; inicialmente publicado por el Centro Federado de la Facultad de Letras de la Pontificia Universidad Católica del Perú).

Este es el hombre [poema[ (Lima, 1961, Artes Gráficas Ícaro).

El día incorporado (Lima, 1962, Colección El Timonel).

Fraternidad (Lima, 1963, ediciones Ícaro, con ilustraciones de Katia Velasco de Aliaga).

Índice de la paz en la poesía peruana y chilena (Tacna, 1966, Escuela de Peritos Agrícolas de Tacna, Dpto. de Educación y Extensión Agrícola, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad Nacional Agraria "La Molina" ).

Hacia tus desvelos (Tacna, 1967, ediciones Caplina).

Fraternidades y contiendas (Lima, 1968; Tacna, 1974, ediciones Caplina).

Cómo aprovechar la lección (Lima, 1969, ediciones de La Rama Florida, con dibujos de Viveka Sologuren Akesson; Tacna, 1976).

Devolverles la mirada (Lima, 1970, ediciones Caplina).

La violencia y el camino (Tacna, 1976, ediciones In Terris).

El poema y sus alrededores (Tacna, 1977, Universidad Nacional de Tacna, Dirección Universitaria de Proyección Social, Departamento Académico de Ciencias Sociales y Humanidades).

Cuerpo de la dicha (Lima, 1978, ediciones Capulí).

Torre de los homenajes (Tacna, 1982, Universidad Nacional de Tacna, Departamento Académico de Ciencias Sociales y Humanidades).

Quebrantamientos (Tacna, 1982).

Poesía esencial (Guadalupe, 1982).

Arte de puntuar (Tacna, 1982).

Para ti, madre ( Tacna, 1982, ediciones Cuaderna Vía).

7 poetas de la UNTAC (Tacna, 1983, ediciones Cuaderna Vía).

Poesía, una historia de locos (Tacna, 1989).

Material de lectura (Tacna, 1989).

Toda redacción es una prueba de fuego (Tacna, 1998 – 2001).

Letras de abril (Tacna, 1999; Tacna, 2007, ediciones La Casa de Papel).

Alrededores (Lima, 1960; Tacna, 2007), publicado por el Gobierno Regional de Tacna como homenaje por la incorporación de Livio Gómez a la Academia Peruana de la Lengua.

Selección arbitraria (2010), presentado en el mes de mayo de 2010, con la Selección y Presentación de Gustavo Armijos.

Ricardo Gonzáles Vigil, Miembro de Número de la Academia Peruana de la Lengua, ponderando parte de la obra poética de Livio Gómez, señala:

“Dada su condición de nuevo académico queremos resaltar uno de los grandes temas de sus poemas: el uso competente del idioma. La ortografía es el centro de "Arte de puntuar"; y la redacción, de "Toda redacción es una prueba de fuego", en que postula ideales expositivos que concuerdan con los consejos que brinda sobre la escritura poética en "Artesanía poética", "El poema y sus alrededores" (repárese en el vocablo que ha elegido para rotular toda su aventura creadora: "Alrededores") y la sección "Tinta y espacio" del libro "Quebrantamientos". Con imágenes y metáforas caracteriza al punto, la coma, el paréntesis, la expresividad poética, etc.; con sabor a máximas, condensa sus normas de redacción y estilo…” (3).
El ejercicio de la docencia está presente en cada una de sus poesías. Escribe para enseñar y enseña escribiendo, con lo mejor que sabe hacer, con poesía.

Así, dirigiéndose a quienes se vislumbran como escritores y creen que ya están cerca a la consagración, les dedica:

Receta
Él me confiesa
que escribe y escribe
para ganar la inmortalidad.
Yo le aconsejo
que corrija y corrija
para ganar mi aprobación.

O aquella otra que, como respuesta a la construcción poética “de golpe”, de un momento de inspiración, dice:

Poema veloz
Escribir un veloz poema
sobre los urgentes
caballos de la prisa
y luego ir borrándolo
y borrándolo
con la agobiada
lentitud
de los desiertos.

Exalta la importancia de la poesía en la formación del hombre. En Toda redacción es una prueba de fuego (1998 – 2001), encontramos:

Arte Poética
La poesía
enseña técnica
enseña ciencia
enseña filosofía
enseña administración
y contra sus ignorantes agresores
también enseña los puños
desde este enfurecido epigrama.

U otra, incluida en Artesanía Poética (1968), aquella que enseña cómo construir y qué debe contener una poesía:

Instrucciones para transplantar metáforas
Localizar un poema que tenga
un sitio para el vértigo.

Localizar una metáfora que pueda
ocupar ese sitio.

Desinfectar el poema,
desinfectar la metáfora
desinfectar el escalpelo de la reflexión.

Hacer el injerto
sin que se derrame
una sílaba, sin que se algodone
un sustantivo, sin que se descalabre
una coma.

Y esperar que cicatricen las palabras.

Con la palabra de todo un maestro, al inicio de su último libro, Selección arbitraria (2010), pondera la importancia de la literatura:

Iluminación
La literatura ilumina
lo bueno y lo malo
de este mundo,
de una manera tal
que lo bueno parece más bueno;
y lo malo, más malo.

Y para ello utiliza
una sola lámpara:
la palabra.

Como todo intelectual puro, que no ha enfeudado su pluma al servicio del poderoso ni ha caído en la tentación de la corruptela, nos aclara:

La mano administradora
El que la tiene limpia
no significa que la tenga hábil.

Y el que la tiene torpe
no significa que la tenga sucia.

Y hay quienes la tienen
limpia y hábil
a la vez,
o torpe y sucia,
o limpia y torpe,
o al mismo tiempo
hábil y sucia.

La confusión de manos puede llevar
a la confusión de héroes y villanos.

Y, como respondiendo a la pregunta: “Maestro Livio, ¿por qué, para qué, escribes?”, nos responde con palabras de maestro que nos emocionan y nos dicen mucho de sus sentimientos e ideales:

Para qué escribo
Escribo
para vestir de esplendor
a la belleza
y dejar en paños menores
a la verdad.

Escribo
para que el bien sea
un andante caballero;
y el mal.
una encadenada sombra.

Escribo
para disminuirle el filo
a la contienda
y aumentarle un apretón de manos
a la fraternidad.

Escribo
para darle un mensaje
a la vida
y una estocada
a la muerte.

Escribo
para que se alegre
mi tristeza
y se alegre
mi alegría.

Escribo
para que no se reseque
mi imaginación,
para que no se oxide mi inteligencia,
para que no se amontonen
mis objetivos
y para que no se distancien
mis fines.

Y escribo, finalmente,
para que no se encharque
mi honestidad
y para que no se acalambre
mi indignación.

Su producción poética ha sido reproducida y comentada en muchas publicaciones de Lima, México, España, Chile e inclusive traducida a varios idiomas, muy a pesar de su provincianismo que lamenta el literato tacneño Freddy Gambetta:
“Creo que Livio Gómez hubiese alcanzado una presencia mayor en las letras peruanas si se hubiera quedado en Lima. La provincia, es la provincia y Lima, como decía Valdelomar, al inicio del siglo XX, sigue siendo el Perú” (4).
Pero, aun así, su obra está presente en una serie de antologías de los últimos 40 años, mencionamos sólo algunas:

Poesía joven del Perú: antología (Lima, 1974, ediciones Túpac Amaru), preparado por Emilia Quiroz.

Antología poética (Tacna, 1984, Parodi Editores, Colección Autores Tacneños) de Federico Barreto.

Biografía de los sesentas: La poesía en el Perú (Lima, 1991) de crítico literario Julio Ortega, donde se reconoce la contribución de Livio Gómez a la Generación del 60:
“En albores de los años 60 al 67 empieza a gestarse una nueva generación, vital y singular de poetas –todos ellos varones-, Coadyuva a este gran esfuerzo cultural, casi inédito, el poeta ancashino Livio Gómez, afincado desde esa época en Tacna. Este movimiento generacional de resurgimiento no tiene precedentes en el contexto de la creatividad poética de las últimas décadas y pese a la heterogeneidad de su composición, su presencia y vigencia siguen cruzando las fronteras de la nacionalidad”.
Poemas de abril: breve antología de la poesía tacneña actual: poemas inéditos (Tacna, 1995), elaborado por la Casa del Poeta, Filial Tacna y la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil, APLIJ).

Poesía infantil de Costa Rica y Perú (Lima, 1999 ediciones BNP) publicada por la Biblioteca Nacional del Perú con obras del 19 poetas del Perú y 11 de Costa Rica.

Poesía peruana contemporánea: antología selecta de La tortuga ecuestre (Lima, 2003, ediciones Cultura Peruana) con prólogo, selección y notas de Gustavo Armijos.

Antología Internacional de Poesía Amorosa (Lima, 2006, Alejo ediciones) preparado por Santiago Risso y que compila versos de 121 poetas de 18 países de América, Europa y Asia.

Cuatro décadas de poesía en el Perú (Lima, 2009) compilación de Sonia Luz Carrillo con los versos de poetas desde la Generación del 60 a la que perteneció Livio Gómez.

Antología general del cuento en Tacna: siglo XIX - XXI (Tacna, 2009, ediciones Arcoiris) de Luis Alberto Calderón Albarracín.

La Poesía Ancashina del siglo XX (Chiquián, 2009) una valoración de Armando Arteaga de la producción poética de los ancashinos, presentado al XVII Encuentro de Escritores y Poetas de Ancash, “Centenario de la muerte de Luís Pardo Novoa”, Chiquián 3-4-5 enero del 2009.

5. Miembro Correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua
El más alto reconocimiento a su dedicación literaria fue su incorporación a la Academia Peruana de la Lengua como Miembro Correspondiente en el año 2007. Dejemos a otro literato y Académico, Ricardo Gonzáles Vigil, que nos dé una breve referencia:
“El 10 de noviembre del 2007 ocurrió un acontecimiento novedoso en la historia de la más que centenaria Academia Peruana de la Lengua: se incorporó el primer académico correspondiente que no reside en el extranjero (la fórmula habitual), sino en las provincias del Perú. Previamente, el 28 de agosto del año mencionado, en asamblea general de dicha corporación, fueron elegidos, como los primeros académicos correspondientes que residen en provincias, Livio Gómez (Tacna) y José Ruiz Rosas (Arequipa). De los dos, Gómez concretó primero su incorporación. Pronunciando discurso correspondiente en una ceremonia realizada en Tacna, presidida por el actual director de la Academia Peruana de la Lengua, el poeta, crítico y profesor universitario Marco Martos” (5).
Lo anterior nos llena de orgullo, se trata del primer peruano de provincias en ser incorporado como Miembro Correspondiente. Ancashino tenía que ser. Orgullo para todos los suyos, para Llaclla, su tierra natal; pero, también para Tacna.

Antes había sido distinguido con la Medalla de la Ciudad en 1991 por el Concejo Provincial de Tacna y con la Medalla de la Cultura en 1996 por el Instituto Nacional de Cultura, INC, Filial Tacna. Y, póstumamente la Universidad Privada de Tacna le otorgó la Medalla de la Universidad, el 27 de agosto de 2010, que la recibió su esposa Luisa Valente.

6. Morir para seguir viviendo
A 7 meses de haber cumplido 77 años un inesperado paro cardiaco provocó un lamentable desenlace. Cuando se bordeaba las 7:30 a.m. del lunes 16 de agosto de 2010, falleció en el Hospital Daniel Alcides Carrión de la Heroica Tacna. Sus restos fueron velados en su hogar (calle Ramón Copaja Nº 183) donde sus deudos recibieron las condolencias de los intelectuales, docentes, estudiantes, periodistas y del pueblo tacneño. Al día siguiente, al terminar el día, fue sepultado en el Cementerio General de su tierra adoptiva.
Nos enteramos de su partida, días después, por una nota periodística:
Muere poeta y académico Livio Gómez en la ciudad de Tacna
A los 77 años de edad. Era ancashino, pero se afincó en la Ciudad Heroica durante más de 50años.

El poeta y académico Livio Gómez (Ancash, 1933) falleció el martes pasado a las 7:30 am. en el hospital Daniel Alcides Carrión de Tacna, ciudad en la que residía hace varias décadas y que ahora lamenta su partida. Livio Gómez fue uno de los primeros escritores de provincia que ingresó a la Academia Peruana de la Lengua en el año 2007, a la vez que director de importantes revistas literarias y reconocido periodista cultural. Su producción poética ha sido recogida en Alrededores (1960-2007), publicado por el Gobierno Regional de Tacna en el 2007. La preocupación por un correcto uso del idioma matiza su poesía, visible en su último poemario publicado: Selección arbitraria. Además de poeta y periodista fue también un indesmayable promotor cultural en la región sur del país” (6).
De todos aquellos sentimientos encontrados que nos provoca su pérdida, no podemos dejar de citar parte de la nota del Consejo Nacional de Democratización del Libro y Fomento de la Lectura, Promolibro:
“Sabemos que alguna estela traviesa rondará por el Ancash de su infancia. Pero su pulso, su nervio, su espíritu inmenso, discurrirá por siempre - como su obra - entre las calles de Tacna acostumbradas a su paso, entre la gente que quería y le amaba, entre los sueños impregnados en las páginas que nos legó, para que nunca se deje de soñar con una Tacna que renazca siempre distinta, vital y generosa” (7).
Estamos seguros que los mismos sentimientos de plena identificación para con Tacna, la tuvo también para la tierra de su nacimiento. Amar, honrar, identificarse con la tierra que nos acoge, es también hacerlo con la propia.

Su legado literario, su herencia cultural, su ejemplo de vida, son invalorables. Van más allá de su presencia física y nos plantean una serie de retos. Estudiar, valorar y divulgar su obra es pues un compromiso. Pero también darle continuidad, estimular el desarrollo de nuevos émulos de Livio Gómez. Es el mejor homenaje a su vida y obra.

(*) Sobre Filomeno Zubieta Núñez: Nació en el distrito de Chiquián (Bolognesi, Ancash). Profesor Principal en la Universidad Nacional José Faustino Sánchez Carrión de Huacho. Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de Historia. Autor de libros de historia regional sobre el llamado Norte Chico y de la Provincia de Bolognesi. Presidente de la Asociación Cultural Luis Pardo. Miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Escritores de la Provincia de Huaura, ADEPH. Presidente del XVII Congreso Peruano del Hombre y la Cultura Andina y Amazónica, 2011.

(1) CABEL, Jesús. Fiesta prohibida : Apuntes para una interpretación de la nueva poesía peruana 60/80. Lima : Ediciones Sagsa, 1986. p. 280.

(2) Puede visitarse el blog con un click en: http://www.liviogomez.net/

(3) El Comercio. Lima, 20-IV-2008.

(4)GAMBETTA, Freddy. Crónica dominical: Livio Gómez.

(5) GONZÁLEZ VIGIL, Ricardo. Livio Gómez: un académico en Tacna. El Comercio. Lima, 20-IV- 2008.

(6) La República. Lima, 19-VIII-2010.

(7) http://promolibro.gob.pe/detalle_notas.php?nota_Codigo=105

Tacna, por Livio Gómez

18 sept. 2010

TACNA
Por: Livio Gómez

Es el vigilante sur que guerreó heroicamente en defensa de la patria. Es el sur de la peruanidad que casi durante cincuenta años fue puesta en cautiverio por el norte extranjero. Es la predilecta de la subterránea ingratitud gubernamental capitalina. Es la que no se resigna a compartir el olvido con el olvido.

Es la que todavía no termina de enterrar a sus héroes porque el fragor de la sangre sigue oscureciendo el recuerdo. Es la que empuña el esfuerzo como un arado que abre surcos hacia el porvenir.

Es la promesa que lucha por convertirse en posibilidad. Es la posibilidad que lucha por convertirse en desarrollo. En un desarrollo integracionista y con vocación de perdurabilidad.

Es la Tacna desamada por la secreta y turisteadora ingratitud que oficialmente viene de la Ciudad de los Reyes. Es la Tacna amada por la tacneñidad y por el tacneñismo que vienen de todas las partes del Perú y de todas las partes del mundo, de todas las partes del agradecimiento y de todas las partes de la admiración.

Sin embargo, pese a la criticadora parte de esta nota, vemos ahora reverdecer el verdor de la esperanza: ojalá que el actual Gobierno Central rescate el Plan Basadre y, con las respectivas actualizaciones, disponga su pronta ejecución en bien de Tacna.

Iluminación

11 sept. 2010

Crónica dominical, por Freddy Gambetta

LIVIO GOMEZ









Agosto es un mes gratísimo para los tacneños pues se recuerda que Tacna, la tierra amada, es dos veces peruana, gracias a la heroicidad de sus hijos. Sin embargo, para las letras  tacneñas es un mes trágico. En agosto dejaron de existir Modesto Basadre, José María Barreto, Pedro Quina Castañón, José Jiménez Borja, Hugo Salazar del Alcázar y, ahora, hace no más de una semana, nuestro querido y entrañable poeta Livio Gómez.

La primera noticia que tuve de la existencia de Livio Gómez, poeta, fue en mi adolescencia leyendo los suplementos dominicales de los diarios limeños que llegaban entonces y que compraba en el kiosko del Gato Negro, frente a la recova. Sabía que Livio había sido finalista en el concurso de poesía POETA JOVEN DEL PERÚ, aquella vez cuando el primer puesto lo ganara Javier Heraud. Conocí que pertenecía a una pléyade de jóvenes poetas entre los que destacaban César Calvo, Arturo Corcuera, Reynaldo Naranjo, Pedro Gori y el propio Heraud. Por eso, cuando una tarde de otoño, en mis veinte juveniles años, vi. a Livio, sentado en una banca del Pasaje Vigil, sentí una gran emoción. Era mi primer encuentro con un poeta dueño de un espacio en la literatura peruana.

Recuerdo que me acerqué a él, tímidamente. Le conté que escribía versos, que había ganado un Botón de Oro, en el colegio, y los Juegos Florales, en cuento, en la Universidad y que amaba la literatura. Livio me contó que había llegado a Tacna, por algunos meses, para enseñar en la Escuela de Peritos Agrícolas, por encargo de la Universidad Agraria. Acerca de la poesía me dio algunas claves que me sirvieron para siempre en el ejercicio de la creación.

A partir de aquel encuentro iniciamos una fraterna amistad, una bella amistad, sin sombras, que ha durado más de cuatro décadas.

Livio me prestó su fichero de direcciones de revistas del Perú, de América y de Europa. Gracias a él publiqué en muchos países y me relacioné con escritores de varias latitudes. Gracias a él  seleccioné algunos poemas y los publiqué en una plaqueta, que él diseñó, con el titulo de NUEVO AMOR, NUEVOS POEMAS, inolvidable para mí pues es el primer hito en mi larga carrera literaria.

En adelante solíamos encontrarnos frecuentemente para leer poesía, hablar de autores, prestarnos libros. Gracias a él fui invitado al encuentro de poetas PATIO AZUL, en Cajamarca y a la Universidad Ricardo Palma, a dictar una conferencia sobre Palma y su relación con la Bohemia Tacneña.

Si alguna vez escribía algo sobre su poesía, o daba noticia de algún libro que publicaba o, simplemente, lo citaba en una de mis crónicas, inmediatamente me llamaba o me escribía una nota para agradecerme. Esos gestos los tienen muy pocas personas y puedo dar fe de ello. Gentes que no alcanzarán jamás la estatura de Livio creen que todo se lo merecen y todo les parece poco. Solamente los espíritus grandes son agradecidos. Y Livio era un espíritu bueno, generoso, noble. Jamás negó un libro, una información. No era egoísta. En suma, un poeta. Porque, como conversábamos más de una vez, no se puede entender que alguien escriba poesía y sea, a la vez, un ser malo, envidioso, suficiente, pedante. Esas abismales diferencias no pueden darse en un creador de belleza. Salvo que sea un impostor.

Livio que era, como decía Machado, “en el buen sentido de la palabra, bueno”, no se libró de los ataques arteros de los envidiosos. Mas, para ellos, tenía un arma mortífera, destructiva, que fulminó a más de uno, sus epigramas. No en vano, el grande Mario Vargas Llosa, en una carta, le dice que después de leer uno de sus poemarios: “Los epigramas, sobre todo, me parecieron impecables, por su precisa y suave ferocidad”.

Creo que Livio Gómez hubiese alcanzado una presencia mayor en las letras peruanas si se hubiera quedado en Lima. La provincia, es la provincia y Lima, como decía Valdelomar, al inicio del siglo XX, sigue siendo el Perú. A pesar de los procesos de regionalización, la globalización y cuánta palabrería se use. Trabajar en la provincia es muy duro. Pese a ello, nuestro poeta fue reconocido por los académicos e incorporado como miembro correspondiente de la Academia Peruana de la Lengua que, a su vez, es correspondiente de la Española.

La poesía de Livio Gómez es única, singular y crecerá, con el tiempo, a medida que sea estudiada por los críticos. No es posible imitar la antítesis y la antonimia, presentes siempre en ella y que son su rasgos sobresalientes, como muy bien lo anota el académico Luis Hernán Ramirez, en el prólogo que titula LIVIO GÓMEZ, LA POESIA DE LA POESÍA, en  el poemario ASEDIO (1991) y que es, hasta hoy, el mejor estudio que se ha hecho de la obra de nuestro querido amigo.

Nunca le pregunté a Livio porqué escribía. La respuesta, para todos los que quieran leerla, está en su poema titulado, precisamente, Para qué escribo: “ Escribo/ para darle un mensaje/a la vida/ y una estocada/ a la muerte”. En otro poema,  escribió: “De tanto vivir la vida/se nos muere la muerte”.

Livio Gómez ha sido mi más grande amigo, mi mejor amigo, mi más fraterno aliado, en el mundo de las letras, aquí en Tacna, nuestra Tacna, en la provincia. Conocí que, más de una vez, tuvo la entereza de defenderme cuando algún deslenguado cobarde me atacaba, estando ausente. Eso se lo agradecí siempre y hoy lo hago más allá de la muerte y más acá de la vida. Quiero decir, para terminar, finalmente, que he perdido a un hermano y que mi dolor es inmenso. En este agosto, que suele ser de alegría, me declaro en estado de duelo por Livio Gómez.


El don de la palabra en “Selección arbitraria” de Livio Gómez

El don de la palabra en “Selección arbitraria” de Livio Gómez

Por Gabriela Caballero Delgado







Selección arbitraria es el reciente poemario de uno de los más destacados poetas de nuestra ciudad: Livio Gómez. El libro está estructurado en dos partes: Selección arbitraria y Poemas inéditos, que a su vez se subdividen en apartados temáticos, donde aparecen algunos motivos recurrentes en el autor como la poética, el homenaje al hombre, el amor y la mujer, el afán didáctico, la visión crítica de la sociedad.

La primera parte del libro es muestra de una colección de poemas seleccionados del amplio conjunto de textos ya publicados por el autor. Poemas que giran en torno a cuatro ejes temáticos:
1. La poesía y la función de la literatura.
2. Canto y homenaje a personajes representativos de las letras e intelectualidad universal.
3. Celebración del amor a la mujer.
4. Visión de la existencia del hombre y su mundo.

Los dos primeros poemas nos hablan sobre el papel de la literatura en su acentuación de “lo bueno y lo malo de este mundo”. La percepción de estos se agudiza gracias al lenguaje, instrumento más perfecto del hombre que le brinda el don de la recreación. El poema es el absoluto bajo la forma de la palabra que siempre trasciende y lo trastoca todo.
Un gran número de textos brinda homenaje a personajes que marcaron la vida del poeta, quien les dedica versos muy bien trazados, donde destaca la fluidez del lenguaje y las descripciones impresionistas. Uno de los poemas de mayor belleza es el dedicado a Juan Gonzalo Rose, texto lírico organizado en dos apartados:

1. Descripción del poeta.
2. Muerte del hombre y trascendencia del escritor.

El autor recurre a la antítesis y el animismo para recuperar y devolvernos la naturaleza extraordinaria de Juan Gonzalo Rose, poeta transgresor de la cotidianidad, recreador de universos íntimos. El poeta lo es, en toda la extensión de sus versos, su palabra se extiende por sobre la distancia, es quien nos conduce a los límites del silencio y del clamor, alterando el orden natural de las cosas, legándonos atmósferas de ternura y nostalgia.
Pero la soledad trae consigo la inevitable muerte del hombre que en la exploración de su subjetividad se fue haciendo tan próximo y lejano. El hombre ha muerto, víctima y dueño absoluto de su universo. Los amigos lloran su partida y sin embargo su palabra le otorga la eternidad. Es la expansión del poeta, atrás su condición mortal. Sus versos son la proyección de su naturaleza nostálgica.
El poema habrá de terminar en un breve paralelo entre el autor y Juan Gonzalo:

Quede este átomo de mi voz
en homenaje al universo en expansión
de tu palabra.

La humildad se hace evidente: el autor se reconoce mínimo a favor de la grandeza de su homenajeado.

El tercer eje temático de la primera parte se centra en la figura de la mujer. El amor es el acto gozoso del encuentro, la identificación de las almas tras la palabra. La finalidad máxima del yo poético es el logro de la unidad, el eterno viaje hacia los ojos de la amada. A veces el amor se vuelve olvido y es la tristeza el asidero fundamental de los versos que adquieren un tono elegíaco cantándole a la mujer ausente. Luego, es la urgencia del poeta por retornar junto a la amada y entonces asistimos al milagro de lo simple equilibrándose con la lírica que universaliza el amor. El poeta le dice a la mujer:

Para demostrarte
que mi sangre se desvive
por tu sangre,
no tengo más que hacer esto:
escribir tu nombre.

Luego la celebración del amor alcanza el absoluto en la desintegración de la figura femenina, partes disgregadas de su cuerpo son símbolo de su omnipresencia en el nuevo universo lírico. Ella se ha convertido en ojos que inventan, labios que el poeta reclama poseer en tanto son el alma misma de la mujer —la ausencia de ellos se connotaría en la soledad de la noche: “noche sola”—. El poeta se regocija en la contemplación. La disgregación del todo de la amada en las partes, la unidad de sus porciones es ante los ojos del poeta el paroxismo de su amor fetichista.

Esta primera parte concluye con un conjunto de poemas donde el autor reflexiona sobre diversos asuntos ligados a la vida del hombre, es el sagaz escrutador de su naturaleza, atacando sus debilidades universales. Su palabra es ingeniosa, su frase es mordaz. En el poema Burocracia se vale de la encadenación de los versos para lograr la imagen del entrampamiento en la repetición de las palabras que se suceden eternamente alargando el poema para burlarse del sistema burocrático. Sus epigramas son muestra de una mirada crítica, su voz se acentúa, sus mejores armas son la ironía y paradoja para denunciar al mismo hombre en un mundo que se destruye.
Otros poemas están impregnados de su afán didáctico y trata de asuntos ligados con la escritura, el poeta asume su rol docente y es aleccionador con la palabra.

El libro nos trae asimismo una colección de doce poemas inéditos seleccionados y prologado por William Gonzalez, quien los subdivide en dos partes y nos anuncia el giro temático que domina la mayoría de los textos: la poética. Los otros poemas tratarán sobre sucesos varios. Efectivamente, son dos los ejes temáticos en que se centran los textos: Sucesos y Cantar de la piedra.
El primero de ellos reúne un conjunto de 4 poemas que se entrelazan para reflexionar sobre los sucesos del tiempo, el espacio, la tragedia, el dolor.
El primer poema de este grupo, titulado Sucesos, es una enumeración de hechos que afirman la continua presencia del poeta tras el aparente silencio de varios años. Es el recuento de la vida del hombre en el barullo de los sucesos que se han vuelto cotidianos, la forma en que el poeta se reencuentra con su lector. En sus versos hallamos la persistencia de su mirada que lo examina absolutamente todo. El autor reflexiona en torno a los conceptos del tiempo y del espacio que fundamentalmente pretenden oponerse a la idea de la inmortalidad y la trascendencia que daría sentido a la existencia humana. El tiempo y el espacio confluyen en el deterioro de todo sistema y partícula, finalmente es el quebrantamiento de la materia real.
En su poema Poética 5, el enfrentamiento entre la naturaleza racional del hombre y su naturaleza emotiva y sensorial hacen suponer que para la creación del verso se necesita relegar a la razón en un silla vieja en medio de la oscuridad, ocultarla en la profundidad y abandonarse a la libertad surgida en la expresión de los sentidos, posibilitando el nacimiento de las metáforas; sin embargo, el poeta concluye en la idea de un racionalismo que lejos de restar al poema, puede incrementar su valor estético. Así se explica que gran parte de su producción literaria esté impregnada de esta innegable marca de su ingenio y mirada crítica.

El poeta vuelve al lector, le habla de la contemplación de la realidad, del poder recreador de la palabra y el juego de las antítesis, del paraíso en las antologías, de la imposibilidad de silenciar el grito— expresión del dolor humano— que se extiende en el espacio. La densidad de sus ideas va acompañada con un lenguaje preciso en el que la adjetivación alcanza connotaciones notables. Con el poeta Livio Gómez, la palabra recupera su asombro y transfigura los sentidos.

Tacna, otoño de 2010.